Resolución del Secretariado Provincial de Sevilla de la JCA acerca del aniversario del inicio de la agresión contra el Sahara Occidental.
En el día de hoy, Marruecos conmemora el 33 aniversario de la llamada “Marcha Verde”. Con orgullo y solemnidad, el reino alauita celebra uno de los hitos más importantes de la historia de su nación, en el camino imperialista hacia el sueño expansionista y nacional-fascista del Gran Marruecos. Tras históricos y estrepitosos fracasos frente a Argelia y Mauritania, frente al horizonte inalcanzable de la vasta región del Magreb, desde el indómito Rif hasta las costas de Mauritania, Marruecos hace alarde de su grandeza y hegemonía militar en la memoria de aquella acción que tal día como hoy del año 1975 llevó a cabo con la ocupación militar y armada del territorio del Sáhara Occidental. No por mucho repertirlo podrán convencernos. La versión oficial sobre el carácter civil de la Marcha Verde es algo que no deja de producir indignación. 350.000 ciudadanos marroquíes marchando pacíficamente desde el sur de Marruecos y penetrando en territorio saharaui, convocados por su insigne rey Hasán II y bajo el mando de su entonces primer ministro y cuñado Ahmed Osman. Miles de civiles, sí, y 25.000 soldados armados, y continuados ataques militares entrando desde por el sur, en alianza con el ejército mauritano para el reparto posterior del territorio, y el terrible despliegue de la aviación marroquí atacando con napalm y fósforo blanco a la población civil saharaui mientras huía hacia la frontera con Argelia, miles de mujeres y niños tratando de salvar la vida. Tan civil, tan pacífica y tan justa, como las decenas de miles de soldados que le abrieron paso a fuerza de ira y fuego, ocupando los 266.000 kilómetros cuadrados de un territorio que pertenece a un pueblo que ancestralmente ha vivido y se ha desarrollado de forma nómada dentro de los límites de aquella región que se extiende entre el mar y el desierto.
La Marcha Verde fue sólo el primer episodio de la ya histórica y vergonzante traición de España a su longeva colonia del Sahara Occidental. Después de más de cien años de ocupación colonial del territorio, más de cien años de ocupación impuesta al servicio de los intereses militares, estratégicos, políticos y económicos de España, y después de más de 15 años aceptando el compromiso impuesto por la ONU (desde su entrada en 1955) de iniciar el proceso de descolonización del país, fijando para el año 1975 la celebración de un referéndum de autodeterminación para la recomposición del Sahara Occidental como Estado del pueblo saharaui, soberano, libre e independiente, Marruecos inicia la ocupación militar del territorio y España mira para otro lado, abandonando a su suerte el destino de una región y un pueblo que dependían, y siguen dependiendo, de ella, dando definitivamente carta de naturaleza a la traición cobarde e irresponsable con la firma, ocho días después, de los Acuerdos Tripartitos de Madrid, en los que entregaba oficialmente el control territorial del Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania.
A partir de la Marcha Verde, el abandono de un pueblo sobre el que España aún ostenta la soberanía y la competencia administradora. El abandono y la avocación a quince años de cruenta guerra frente a las nuevas dos potencias ocupantes que en alianza pretendían someter con contundencia al ejército del Frente POLISARIO para el reparto posterior del territorio y sus riquezas.
Quince años de guerra en los que el pueblo saharaui, con su legítima representación el Frente POLISARIO, y su ejército han demostrado toda la valentía, la dignidad y el ejemplo que ha España le faltó y aún le falta. Penetraron el territorio y el pueblo saharaui se levantó. En el primer año de guerra, el Frente POLISARIO proclamó su legítimo Estado bajo el nombre de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), el 27 de febrero de 1976. Tras los primeros cuatro años de guerra, en 1979, Mauritania abandona la contienda absolutamente derrotada y prácticamente devuelta a los cuarteles de su capital por los soldados del POLISARIO. No sólo se retira y firma la paz con el Sáhara sino que automáticamente reconoce a la RASD como legítimos gobierno y Estado del pueblo saharaui. Al cabo de los más de trece años de guerra continuada con Marruecos y en una fase de la contienda absolutamente favorable al Sáhara, la ONU interviene con la propuesta del Plan de Paz y el alto al fuego para la definitiva organización del referéndum que determine el destino del pueblo saharaui, para lo que se envía al territorio a cascos azules que debían velar por el desarrollo de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO).
Veinte años después, la ocupación del Sáhara Occidental por parte de Marruecos permanece. El exilio de los miles de saharauis y su refugio en los campamentos argelinos de Tindouf permanece. El no desarrollo de la MINURSO ha sido una continua entrega de concesiones de la ONU a Marruecos, que ha evitado en todo momento que se produzca ningún cambio en el estatus quo existente en la zona, imponiendo condiciones que han hecho imposible cualquier negociación. El papel de las Naciones Unidas y los sucesivos gobiernos de España desde el año 1975 supone un espectáculo manifiesto de complicidad y apoyo a los intereses geopolíticos y fundamentalmente económicos de Marruecos en el territorio.
La Marcha Verde fue sólo el primer episodio del vergonzante papel de nuestro país para con el hermano pueblo saharaui. El histórica traición de España, por acción o por omisión, a lo largo de todos estos años, demuestra que los sucesos del inicio de la descolonización española (para el comienzo de la colonización marroquí), no fueron hechos aislados fruto de un periodo complejo de cambios en una España que se debatía entre la muerte del pequeño gran tirano despreciable Franco y una difícil coyuntura de transición política. Uno tras otro, los sucesivos gobiernos de España, desde Suárez a Zapatero han venido jugando el mismo papel rastrero, traidor y cómplice con los intereses económicos de Marruecos, de los que dependen por cierto en muchos casos los propios, base principal de esa actitud política.
La Marcha Verde, más de treinta años después, sigue significando el motivo por el que se llevó a cabo en su momento, la ocupación militar, oportunista y cobarde de un territorio por meros intereses económicos, a costa del derecho a la independencia y la libertad de un pueblo, el pueblo saharaui. Un pueblo que jamás ha atentado contra los derechos e intereses de ningún pueblo. Un pueblo pacífico, humilde y solidario que no ha tenido mayor aspiración material que vivir en paz y armonía con su entorno.
Más de treinta años después, la ocupación permanece. Más de 200.000 saharauis viven exiliados y refugiados en los campamentos argelinos de Tindouf a la espera de una salida al conflicto. Más de 200.000 personas sumidas en la extrema pobreza en medio de una de las zonas más inhóspitas del mundo, la hamada argelina. Miles de personas expuestos a las más duras condiciones y cuyas vidas dependen exclusivamente de la ayuda humanitaria. Miles de mujeres y niños fundamentalmente a los que se le niega todo desde hace treinta años, que sufren la pobreza más extrema, no tener ni tierra. Miles de personas separadas de sus familiares durante décadas y expulsados de su país.
En el otro lado, en el territorio ocupado, casi un millón de saharauis sometidos, reprimidos, asediados y excluidos diariamente por la ocupación marroquí. Cientos de miles de personas que sufren cada día la lógica de una guerra fría en manos de un estado policial represor, que les golpea cada día para recordarles que el Sáhara es marroquí y que cuentan con la suficiente impunidad y permisividad por parte de la autoridad internacional como para utilizar los medios necesarios para mantener estado de ocupación. Son miles las denuncias por violación de los Derechos Humanos en las zonas ocupadas. Son decenas los informes emitidos por comisarios de las Naciones Unidas acerca de las torturas y maltratos que sufre la población saharaui en el Sáhara ocupado, en manos de la policía y ejército, decenas de informes oficiales que luego son silenciados y archivados. Son miles los saharauis que se hacinan en las oscuras cárceles marroquíes del territorio, como la Cárcel Negra del Aaiún, por el simple hecho de reclamarse ciudadanos saharauis y reivindicar el derecho a su tierra y su libertad. Nada de esto es ajeno ni a las Naciones Unidas ni al gobierno de España, que lejos de abordar políticamente el asunto y responder a su deber histórico y administrativo sobre la cuestión, afianza su alianza política y comercial con el vecino alauita, llevando a cabo incluso acuerdos de venta de armamento por valor de millones de euros.
Nada de esto es ajeno ni a las Naciones Unidas ni al conjunto de las autoridades del derecho internacional, pero ellos también sirven y responden a la lógica imperialista y neoliberal globaliza que mantiene el orden de opresión y dominación del capital sobre la clase trabajadora y los pueblos del mundo.
En el 33 aniversario de la Marcha Verde, desde la Juventud Comunista de Andalucía en Sevilla CONDENAMOS EL INJUSTO Y LAMENTABLE HECHO DE LA MARCHA VERDE DEL 6 DE NOVIEMBRE DE 1975.
En el 33 aniversario de la Marcha Verde, desde la Juventud Comunista de Andalucía en Sevilla celebramos y enaltecemos el digno ejemplo de lucha y resistencia del pueblo saharaui frente al yugo marroquí.
En el 33 aniversario de la Marcha Verde, desde la Juventud Comunista de Andalucía en Sevilla mostramos nuestra solidaridad con el pueblo saharaui y la difícil situación que siguen sufriendo.
En el 33 aniversario de la Marcha Verde, desde la Juventud Comunista de Andalucía en Sevilla condenamos el histórico papel de traición al Sáhara por parte de los sucesivos gobiernos de España, desde el año 1975 hasta la fecha.
En el 33 aniversario de la Marcha Verde, desde la Juventud Comunista de Andalucía en Sevilla manifestamos con absoluta convicción y firmeza nuestro compromiso a seguir luchando por la libertad y la independencia del pueblo saharaui.
¡VIVA EL SÁHARA LIBRE!
¡POLISARIO VENCERÁ!
Sevilla, 6 de noviembre de 2008

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