Resolución del Secretariado Provincial de Sevilla de las JCA.
Transcurridos 91 años desde la victoria de la Revolución Socialista de Octubre, ningún acontecimiento histórico ha removido con tanta fuerza los cimientos de la Humanidad y ha supuesto una transformación tan profunda como supuso la victoria de los bolcheviques rusos en 1917.
La Revolución de Octubre aunó de manera exacta la lucha de clases por el socialismo anhelada por los obreros y campesinos de la rusa zarista, el clamor del pueblo por alcanzar una paz justa, la demanda del reparto de tierras y la liberación nacional demandada por las distintas naciones del imperio feudal que Rusia constituía hasta la victoria obrera de Octubre. La suma de estas luchas históricas materializadas por primera vez permitió cristalizar una nueva forma de gobierno y poder del pueblo. Supuso la aparición del primer estado socialista que sobre unas nuevas bases constituiría un nuevo tipo de democracia; la democracia socialista.
Las inmediatas medidas impulsadas por la dirección revolucionaria representaron la esperanza del pueblo combatiente que supo enfrentarse con las armas en la mano a la tiranía de la dinastía Romanov y de los capitales europeos que intervenían en Rusia; la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción, el derecho de autodeterminación de los pueblos , la libertad de asociación bajo bases de igualdad, la salida de Rusia de un ignominioso conflicto militar que solo beneficiaba a los grandes industriales del continente, fueron las evidencia del nuevo tiempo que aparecía ante la clase obrera mundial.
La creación de la URSS, supuso el primer baluarte al servicio de la liberación de los pueblos del mundo. Por primera vez el capitalismo era derrotado sometido por el naciente poder obrero soviético. La contribución del proceso revolucionario de octubre se sitio en todos los campos; en el desarrollo y extensión de derechos, en los avances de cobertura social y atención a los obreros, a la elevación de conciencia de los trabajadores, a la emancipación de los pueblos que vivían bajo el colonialismo, al fortalecimiento de estrategias de paz. Sólo por la existencia del dique de contención que la URSS representó, y de su valiente pueblo se pudo contener a fascismo en Europa, pueblo que hizo suyo el altísimo coste de vidas humanas que supuso detener a la terrible maquinaria bélica del nazi-fascismo. Más de veinte millones de hombres y mujeres supieron hacer de su sacrifico lección histórica para los obreros del mundo que fortalecieron y consolidaron el campo socialista con la fe de un porvenir mejor para los hombres y mujeres libres.
Sólo el desviacionismo aparecido a partir del XX Congreso del PCUS , donde manera alevosa se pretendió borrar la acción decidida de los obreros al frente de sus destinos, donde aplicando formulas conniventes con la izquierda plagada de oportunismo pretendieron renunciar a quienes hicieron de un país feudal y atrasado una potencia industrial y militar, y la falta de audacia para interpretar las enormes capacidades del capitalismo de generar contradicciones en el interior de la sociedad socialista, pudo desmantelar el primer Estado obrero del mundo y las conquistas que de el se derivaron para otras muchas naciones y pueblos.
Los jóvenes comunistas debemos reclamarnos continuadores de los hombres y mujeres que en España y en el esto del mundo hicieron suyas las banderas de Lenin y que hoy tienen su campo de combate inmediato en la construcción de una conciencia de clase cada vez mas definida, el reforzamiento de las estructuras de una organización al servicio de la clase obrera y regida por el centralismo democrático. Reclamarnos herederos de la clase obrera de España requiere asumir la lucha por el marxismo leninismo, el combate por una sociedad sin clases, el desarrollo de una nueva forma de Estado, encarnada en la república federal y solidaria. Ser herederos de la Gran Revolución de Octubre exige nuestro compromiso con el antiimperialismo, la creencia en la unidad popular y la reafirmación de nuestras convicciones ideológicas.
Cuando el contexto internacional muestra el hundimiento de los falsos dogmas del capitalismo transnacionalizado, cuando se aboca a los trabajadores a la pérdida de su empleo derivados de una crisis financiera provocada por el sistema imperialista, se renueva la necesidad de modificar un sistema injusto, de derrocar la idea imperante que lleva l mundo a su colapso social y ambiental. El mundo asiste a una poderosa crisis financiera derivada de la voracidad de la minoría propietaria, de la nueva burguesía rentista, de los nuevos latifundistas monopolistas de la tierra a escala planetaria. Hoy se aplican viejas recetas para viejos problemas; expulsión de los trabajadores inmigrantes, socialización de las pérdidas, apropiación de los beneficios y las plusvalías de manera salvaje, utilización permanente del instrumento militar y el desencadenamiento periódicos de guerras de agresión contra los pueblos muestran que el principio “Socialismo o barbarie” cobra todo su sentido en el inicio del Siglo XXI. Pero deben ser los jóvenes más conscientes quienes formando su voluntad colectiva dentro del Partido y la Juventud Comunista quienes hagan posible la reconstrucción sobre bases socialistas de una sociedad que muere de hambre a diario, que sufre la explotación a diario, que es impunemente asesinada a diario. Las experiencias socialistas que, partiendo de la experiencia de la Revolución de Octubre, se abren paso en el planeta renuevan nuestra esperanza en el triunfo socialista, en lo justo de nuestras convicciones, en el triunfo de un modelo equitativo y a la medida del hombre que hoy tiene en Cuba y en las numerosas expresiones mundiales su referencia directa que otro mundo es posible si es socialista, si viene inspirado por los principios más vigentes que nunca que llevaron a los bolcheviques a la victoria hace 91 años.
Cuando conmemoramos el 91 aniversario de la Revolución Socialista de Octubre estamos renovando nuestro deber de tener a la Revolución como primera premisa de acción de todo comunista; organizarla, fortalecer los instrumentos para hacerla posible, aumentar el grado de conciencia de los trabajadores para sostenerla en el tiempo, asentar el antiimperialismo en nuestra acción diaria, colectivizar y extender las luchas de los pueblos que batallan por su soberanía frente a la agresión del imperialismo feroz, son hoy nuestro deber militante. Nuestro deber comunista. Nuestra responsabilidad histórica.
¡VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE!
¡VIVA LA UNIDAD DE LOS TRABAJADORES DEL MUNDO!
¡SOCIALISMO O BARBARIE!
Sevilla, 7 de noviembre, ante el 91 aniversario de la Revolución Socialista de Octubre.

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