lunes, 24 de septiembre de 2007

LA NUEVA PANACEA EMPRESARIAL DE LA SOCIALDEMOCRACÍA EUROPEA. LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EN LAS EMPRESAS (I)

1. LA NUEVA INVENCIÓN SOCIALDEMÓCRATA

“La Responsabilidad Social (en adelante RSE) es una nueva concepción de empresa”. Con este titular se nos introduce en la mayoría de publicaciones al respecto esta concepción empresarial que, hoy por hoy, es uno de los temas de mayor actualidad, no sólo en el ámbito académico o profesional, sino también en el plano sindical. La RSE es un nuevo nombre para una concepción antigua de la socialdemocracia, aquello que se definía como “bondades del capital”.

El origen de esta concepción la encontramos, dejando a un lado otros posibles antecedentes mucho más remotos, en Estados Unidos a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, ligada a la guerra imperialista contra el pueblo vietnamita. En aquel momento se trató de una reacción social ante determinados comportamientos de empresas multinacionales que, con una visión basada exclusivamente en la concepción típica de Milton Friedman sobre la empresa, asumía la obtención de beneficios ,y por tanto, el incremento del valor de sus posibles participaciones sociales, como el único fin propio de la empresa; un fin superior e independiente de las posibles consecuencias sociales o medioambientales, negativas a todas luces, que su actividad pudiera provocar en su entorno.

Desde esta opción, estrictamente individualista e insolidaria y en puridad eminentemente liberal, se concebía a la empresa como un fin en si mismo, aislada de su entorno social y laboral, dotándola únicamente de una finalidad, la obtención de mayor tasa de beneficio al menor coste posible.

Ante esta concepción surgió, sobre todo en Europa, toda una serie de propuestas en torno a la inclusión social y la responsabilidad de las empresas al calor de las teorías de Jacques Delors. [1] Estas ideas parten de una concepción común entre liberalismo o conservadores y socialdemócratas del papel del Estado.

Plantean que, en la actualidad, la densidad y complejidad de los problemas a los que debe hacer frente nuestra sociedad hace que no puedan ser atendidos ni solucionados eficientemente de manera unilateral por el mismo:

“… Ante una estructura productiva e industrial como la de este principio de siglo, (…) capaz de deslocalizar amplísimas fases del proceso de producción, las posibilidades de acción del agente transformador típico de las sociedades occidentales, esto es, el Estado social, se ven ciertamente mermadas (…) La adopción de medidas tendentes a la RSE no solo sirven para consolidar mejores y más útiles empresas desde una perspectiva social y medioambiental sino también para lograr mejores empresas en términos puramente económicos.”

Todas las Instituciones nacionales o comunitarias se hacen eco de este nuevo New Deal: la Subcomisión del Congreso para la RSE, el Foro de Expertos en RSE del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España; la propia Comisión en la Cumbre Europea de Lisboa del 2000, que en su Conclusión 39 recoge “…El Consejo Europeo hace un llamamiento especial al sentido de responsabilidad social de las empresas…” desarrollando posteriormente “El libro verde para el fomento de la RSE”, autentica Biblia en la materia de sus precursores capitalistas. [2]

Se trata, pues, de otra quimera socialdemócrata, otro intento de mantener tranquilos a los trabajadores e inventar soluciones a un sistema de naturaleza autodestructivo.

En un momento histórico del desarrollo en que se empieza a constatar que ni el fin de la historia era tal, de auge de los movimientos progresistas y revolucionarios por todo el mundo, de colapso de las recetas económicas y financieras neoliberales, y de imperialismo norteamericano arramplando e invadiendo allá donde se le tercie (con honrosas excepciones) la RSE es una medida necesaria y útil para el sistema. Un colchón que reduzca el impacto de la caída.
NOTAS

[1] Jacques Delors (París, 20 de julio de 1925- ), político europeo de nacionalidad francesa, presidente de la Comisión Europea (1985-1995). Militante del Partido Socialista Francés desde 1974. Fue uno de los principales y más decididos precursores del Tratado de Maastricht.
[2] Es interesante recordar otras conclusiones adoptadas en aquella Cumbre de Lisboa. En el segundo apartado del docuemnto referido a Política común de seguridad y defensa se expresa la política injerencista en paises soberanos no miembros de la UE“…incluidas las propuestas sobre la participación en terceros países en la gestión militar de las crisis por parte de la UE y la nueva evolución de las relaciones de la UE con la OTAN”. Se reforzó la colonización de Kosovo “… La UE ha asumido ya el papel principal en la contribución a la reconstrucción de Kosovo, suministrando 30.000 soldados de la KFOR, 800 policías civiles y una financiación de 505 millones de euros”. Encaminó la política europea a favor de la amputación de Montenegro de la Republica federal serbia a fin de aislarla en los Balcanes “… Destaca la urgente necesidad de prestar una ayuda importante a Montenegro para garantizar la supervivencia del Gobierno democrático y evitar otra grave crisis en la región”. Y establecía en sus relaciones con Rusia las siguientes exigencias : ponga fin al uso indiscriminado de la fuerza militar, y permita una investigación independiente sobre violaciones de los derechos humanos. En este contexto neoliberal, imperialista y belicista se establece la RSE como elemento a potenciar con especial hincapié. Curioso.

No hay comentarios.: