Estos cinco luchadores de la libertad, Antonio, René, Fernando, Gerardo y Ramón fueron detenidos y sometidos a multitud de violaciones, no sólo del derecho internacional, sino también del norteamericano, desde el 12 de septiembre de 1998. Por delirante que pueda parecer, fueron detenidos por… luchar contra el terrorismo, en el país que más proclama a los cuatro vientos su (falsa) batalla contra el terrorismo internacional.
Estos cinco héroes luchaban contra la mafia terrorista de Miami, que abiertamente se ufana de sus acciones de corte terrorista y paramilitar contra el Gobierno de Cuba, y que incluso lleva acciones contra el propio pueblo norteamericano.
En 1998, el Gobierno cubano ofrece información y pruebas al estadounidense sobre las actividades de grupos paramilitares y terroristas norteamericanos, actuando en los EEUU contra Cuba y el pueblo estadounidense. Era un gesto de colaboración, que demuestra la grandeza del gobierno cubano con el país que más viola la soberanía de Cuba, que más intenta desestabilizar a la sociedad cubana. Sin embargo, el Gobierno de Bush, en vez de detener a los terroristas, detiene… a los patriotas cubanos que arriesgaban sus vidas infiltrados en las redes mafiosas de Miami para detectar las acciones terroristas de estos grupúsculos. No estaban espiando a EEUU, ni suponían un peligro para la Seguridad Nacional, como declararon más tarde militares norteamericanos. Y sin embargo, se inicia toda una batería de irregularidades y violaciones de los derechos de estos cinco héroes, que durante todos estos años han estado sufriendo multitud de vejaciones, en medio de un proceso jurídico a todas luces corrompido.
Al igual que en el caso de Elián, sólo la presión internacional podrá hacer cambiar el posicionamiento del Gobierno norteamericano, empecinado en castigar a los que luchan por la libertad y la soberanía de su pueblo, contra el terrorismo, y en definitiva, por la dignidad de los hombres.
“Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados.”
José Martí. La Edad de Oro.

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