Para qué olvidar este mal, si no cicatrizaron ni sus causas ni sus consecuencias. El 18 de Julio debiera ser considerado para el pueblo español como motivo de rechazo y repulsa a uno de los acontecimientos más importantes acaecidos en nuestro país a lo largo y ancho de su historia. El 18 de Julio dio sus amargos frutos una conspiración militar golpista de carácter nazi-fascista contra el legítimo gobierno elegido por el pueblo de la II Republica Española, que desembocó en tres años de cruenta guerra (cientos de miles de muertos, cientos de miles de heridos y mutilados y millones de desplazados). Pero fundamentalmente murieron las esperanzas de todo un pueblo en transformarse en una referencia a nivel mundial de desarrollo en manos de la clase obrera. La II República sigue vigente por su ejemplo avanzado de democracia popular (desarrollo de la educación pública, el voto a la mujer, la separación iglesia-Estado, etc..) por representar un anhelo de revolución social, por la heroica lucha que libraron los mejores hijos del pueblo para defender la libertad frente al fascismo. Por todos esos sacrificios, esfuerzos titánicos, por toda esa lucha en definitiva que hoy pervive después de 40 años de atraso y más de 30 de olvido, en las posiciones de los que seguimos peleando y que debe reflejarse extendiendo la conciencia de clase en la Tercera República Española. Nunca olvidaremos a los camaradas y compañeros antifascistas que yacen aún hoy en fosas comunes, vergüenza de modelo democrático con un pacto de silencio, ni tampoco a los represaliados del fascismo. Va por ellos. Viva la República Democrática de los trabajadores.

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